finca la coruja


La defensora de La Mina

Artículo de opinión de Pedro Socorro Santana.

Pino Déniz Henríquez, maestra de Utiaca, luchó en 1932 contra el entubamiento del barranco y se reconocieron los derechos históricos de la saca de agua para el abastecimiento público.

Este sábado se celebraba en el pago veguero de Utiaca (San Mateo) una manifestación para protestar por el entubamiento del agua del barranco de La Mina que ha afectado a la fauna y flora del cauce. La convocatoria desenterraba recuerdos de luchas de hacía ocho décadas. El pueblo se vio transportado a 1932 cuando una vecina del lugar, Pino Déniz Henríquez, conocida maestra en la escuela privada de La Yedra, se enfrentaba al mismísimo gobernador civil para lograr que la Heredad de Las Palmas pusiera un abrevadero, un lavadero de veinte plazas y la captación de las aguas corrientes del Guiniguada que bañaban el barrio, cuya sonoridad llegaba hasta el último rincón del pueblo…

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NOS QUIEREN PRIVAR DE LAS MEDICINAS QUE CURAN SIN EFECTOS SECUNDARIOS.

Josep Pamies blog

Estos son los artífices que nos quieren privar de las medicinas que curan sin efectos secundarios.

El Consejo de la Asociacion Medica Mundial se reunirán en Riga (Letonia) y hablaran a petición de médicos españoles, sobre cómo parar las Pseudoterapias (Fitoterapia, Homeopatía, Acupuntura, Yoga y un largo etc. calificado de técnicas sectarias).

Los que llevan esta iniciativa en España es la Organización Médica Colegial (conjunto de todos los colegios médicos provinciales). Este es el panfleto que presentaran en el encuentro.

Pseudoterpias que ellos mismos practican a nivel privado y que se niegan a que entren en la sanidad Pública tal y como recomienda en suPlan Estratégico la OMS.

Quieren privatizar al máximo las técnicas que funcionan y dejar para las sanidades Públicas solo la alternativa química y patentable de tratamiento con muchos efectos secundarios. Tantos que ya significan la 3ª causa de. muerte

El cinismo en su máxima expresión¡¡¡

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La Revolución Bolivariana y la lucha campesina: los retos de hoy

El pasado 9 de abril el presidente Nicolás Maduro se pronunció de manera firme en contra de la criminalización de la lucha campesina y la ola de desalojos denunciada por las organizaciones de este sector. Ordenó crear una comisión especial en seno a la Asamblea Nacional Constituyente para investigar los hechos más recientes e identificar así a los responsables y a los cómplices internos a las instituciones. En su discurso, el Presidente afirmó con fuerza: “¡Ésta no es una una Revolución cómplice de los terratenientes! Ésta es una Revolución de los campesinos, de las campesinas, de la justicia!”.

Desde el punto de vista de las y los directamente interesadas e interesados: ¿Qué es lo que está detrás del actual repunte de la criminalización y el hostigamiento hacia el sector campesino? ¿Cuáles acciones deberían seguir al reciente pronunciamiento de Nicolás Maduro? ¿Cómo se debería concretar el respaldo de la Revolución a las organizaciones campesinas?

Las luchas campesinas, principio cardinal de la Revolución

Desde sus inicios, la Revolución Bolivariana ha hecho propia la histórica lucha del campesinado por la democratización de las tierras y los insumos y recursos para la producción agrícola. Eso quedó plasmado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 y en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, una de las 49 leyes aprobadas por vía habilitante por el Presidente Hugo Chávez en 2001, para llevar los principios constitucionales más urgentes a un marco jurídico y concreto de aplicación.

Según un censo de 1998, de las casi 30 millones de hectáreas de tierras cultivables, alrededor de 24 millones (es decir, el 60%) estaban reunidas en latifundios y eran propiedad de menos del 1% de la población. La agricultura campesina familiar y de producción en pequeña y mediana escala constituía el 75% de las granjas de producción agrícola pero estaba relegada en apenas el 6% de las tierras.

La lucha contra el latifundio, en cuanto “contrario al interés social” suscitó reacciones violentas de parte de la oligarquía terrateniente de manera inmediata [1]. Los poderosos intereses económicos de esa casta, ligados a la concentración de la propiedad de la tierra – más que a la producción agrícola, datos los reducidos aportes – están a la base de la violencia, el hostigamiento y la persecución de las comunidades campesinas protagonistas de los rescates de tierras ociosas en pro de la construcción de la soberanía y seguridad alimentaria del País. A lo largo de estos años de Revolución, han habido alrededor de 300 asesinados de campesinos a mano del sicariato, de los cuales la mayoría en los primeros años de aplicación de la Ley.

Hoy, más de 16 años después, asistimos a un repunte de la arremetida en contra del campesinado organizado. Amenazas, desalojos violentos, judicialización y criminalización de la lucha campesina se repiten como constantes de un mismo guión en diferentes estados del País. La gravedad de la situación requirió la intervención del presidente Maduro.

Para visibilizar los diferentes factores en juego, desde Alba TV hemos recogido el análisis y los aportes de la Plataforma de Lucha Campesina, la cual integra a diferentes consejos y cooperativas campesinas y pequeños productores de diferentes estados del País [2].

1. Elaborar una política agraria acertada y coherente

A la base de la criminalización de la lucha campesina están poderosos intereses económicos ligados a la concentración de la tenencia de la tierra. Para poderse imponer actúan en diferentes niveles y, actualmente, inclusive le sacan provecho de una matriz de opinión que culpabiliza al sector campesino por las dificultades económicas que está viviendo el País. Dicha matriz de opinión toma pié inclusive en las instituciones.

A pesar de que, en la actual coyuntura económica, el 70% de los alimentos que se consumen en las casas venezolanas son producto de la agricultura campesina familiar, “se quiere culpar al campesinado de la crisis que estamos padeciendo, y ese prejuicio toma fuerza porque desde las diferentes instituciones no se cree en un modelo de producción campesino. Se justifican diciendo que el Estado dio tierra, dio créditos, y que el campesino «nunca supo producir»” nos comentan desde la Plataforma.

“Lo que habría que reconocer, en realidad, es que desde el Estado no hubo políticas acertadas que contribuyeran efectivamente al desarrollo del campo. Porque es mentira que la mayoría de las tierras estén en manos campesinas: la mayor parte de la tierra, así como la mayor parte de las maquinarias y el capital que ha existido en Revolución siempre estuvieron en mano del Estado, de empresas del Estado, que anteriormente estaban en la Corporación Venezolana de Alimentos (CVAL) y que ahora están en parte en la Corporación de Desarrollo Agrícola (DelAgro) y en la empresa Agropecuaria de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (AgroFANB)”.

Si bien a través de los grandes proyectos de carácter estatal nacidos en Revolución se habían alcanzado notables logros en ámbito productivo, la guerra económica de los últimos años ha mermado sus esfuerzos y mostrado su vulnerabilidad, ya sea por ser objeto del contrabando de extracción de alimentos, por dificultades ligadas al equipamiento de las maquinarias y a la sostenibilidad tecnológica, o por errores de gestión, entre otros factores.

El discurso que indica a la agricultura campesina como responsable de la crisis, tiene implicaciones muy graves: “porque, en esa lógica, eso te lleva a decir que «los empresarios sí saben producir, y en grandes cantidades» y por lo tanto hay que hacer alianzas en ese sentido. Pero lo que hay allí es entonces una lógica perversa, que lleva a la restauración del latifundio, bajo el discurso de empresas privadas que pudieran hacer alianzas con el Estado y «poner a producir el campo». Eso significaría el desplazamiento del pequeño productor, del campesino, como se está viendo con estos intentos de desalojo. Implicaría un discurso de traición al legado campesino de Chávez, a todo lo acumulado y a todos nuestros muertos que han caído en estos años. Existe entonces el peligro de una política restauradora”.

Las prácticas de monocultivo intensivo ligadas a las grandes empresas del agronegocio, en Venezuela son ilegales. Así lo establece la Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Alimentaria (2008), que reconoce por el contrario la importancia, para el País, del desarrollo de una agricultura sustentable. Sus bases: la agricultura campesina, familiar y de los pequeños productores, como indicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), la cual evidencia la importancia crucial de la pequeña producción por el hecho de responder al triple desafío de producir más alimentos, crear más puestos de trabajo y conservar la base de recursos naturales.

Por el contrario, la mal llamada “revolución verde” del agronegocio, además de no haber solucionado su supuesto objetivo (acabar con el hambre en el mundo) ha demostrado tener considerables impactos negativos: desgasta la tierra, crea dependencia del monopolio de las grandes corporaciones mundiales para los insumos, genera desplazamiento de la población campesina y empobrecimiento cultural.

“La producción campesina, la producción familiar, en los países de Sur América produce el 80-90% de los alimentos. Grandes extensiones de agroindustria, en manos del capital extranjero o nacional, lo que producen son «commodities». Se trata de dos visiones contrapuestas” advierten desde la Plataforma.

2. Garantizar la seguridad jurídica de los rescates

Según datos presentados por el mismo Presidente Maduro, las tierras rescatadas del latifundio han alcanzado las 6 millones de hectáreas. Sin embargo, “hay alrededor 6000 casos de rescates cuyo procedimiento legal se empezó pero que nunca se ha terminado de cerrar” según datos de la Plataforma de Lucha Campesina.

Por ejemplo, en el caso de la Comuna El Maizal, en Lara: “se hizo un rescate en 2008, con el mismo Presidente Hugo Chávez. Fue un rescate vistoso, incluso con la presencia del dueño. Pero ese rescate nunca se concluyó por parte del INTi en los Tribunales. Resultado de eso fue que en 2013 el TSJ ordena devolver esas tierras para el antiguo dueño. Como había un encuentro especial de Comunas, se hizo toda una protesta a nivel nacional y el Presidente Nicolás Maduro se adelantó y echó para atrás esa decisión.”

“Hay miles de casos de rescate abiertos o iniciados que nunca se terminaron o cerraron legalmente, y de ahí su vulnerabilidad. No teniendo actos conclusivos, en cualquier momento una decisión del poder judicial los puede revertir. La responsabilidad en estos casos es del INTi, quien hace todos los trámites legales de los rescates. Muchos rescates tienen denuncias de los supuestos dueños, pero el INTi nunca respondió a los llamados de los tribunales. Existe la posibilidad de perder hasta el 90% de lo rescatado” afirman.

Esto se traduce en una falta de seguridad jurídica, incluso para el proprio campesinado que recibió sus instrumentos agrarios. “Un procedimiento de rescate dura, como mínimo, de seis meses a un año. Pero lo real es que pasan más de cinco o diez años. Si en parte eso se debe a indolencia burocrática, hay que saber también que hay abogados del INTi que reciben sobornos por no hacer nada y que de esa manera se venzan los lapsos legales y se llegue a una perención administrativa. Obviamente al caducar el proceso, se anula todo instrumento entregado, sea carta agraria o adjudicación.”

“De hecho, en el Sur del Lago tenemos un caso de 300 hectáreas para las cuales el Tribunal Agrario recibió una denuncia para que anule la carta agraria que se le entregó a la comunidad campesina el año pasado. Si el Tribunal anula la Carta Agraria, las campesinas y los campesinos van para afuera. Éste es sólo un ejemplo. Y en el escenario de un cambio de gobierno, ni siquiera necesitarían decir «vamos a revertir los rescates». Simplemente se activarían estos casos, que tienen imperencia judicial, es decir que no se vencen, y las tierras regresarían a los latifundistas.”

3. Investigar y sancionar a los responsables y cómplices de hostigamiento y desalojos

A raíz del llamado del Presidente Maduro, este martes el viceministro de Tierras y presidente INTi, Luis Soteldo intervino la sede regional de esta institución en el estado Mérida, luego del sonado caso del desalojo de la finca La Magdalena, en el municipio Obispo Ramos Lora. Allí el pasado 16 de marzo habían sido arrestadas 32 personas de la comunidad campesina, acusadas de invasión a pesar de tener la autorización del INTi para el rescate de las tierras ociosas.

Soteldo destituyó a 17 funcionarios adscritos a la Oficina Regional de Tierras del estado Mérida, por estar presuntamente incursos en hechos de corrupción, y designó un nuevo director. Aún desconocemos si, además de ser destituidos, serán llevados ante la justicia, y si las destituciones guardan relación con los hostigamientos a las organizaciones campesinas o con el saboteo de los procedimientos administrativos de los rescates. En el mismo municipio, se había denunciado la connivencia de funcionarios del INTi con terratenientes, para obstaculizar el procedimiento de rescate por parte de dos consejos campesinos, de 400 hectáreas de tierras ociosas del Fundo el Carmen.

Las investigaciones tendrán que ser amplias. “En el ámbito judicial, la Defensoría Pública debe investigar a fiscales y jueces que tengan algún grado de parcialización con los terratenientes y que se están prestando para los desalojos y para meter presos a campesinas y campesinos” afirman, alegando la presencia de un tejido de corrupción. Por su parte, el Fiscal General de la República Tarek William Saab, el cual desde que asumió el cargo en agosto del año pasado está librando una gran batalla contra la corrupción, declaró que el Ministerio Público enfrentará a los terratenientes con la Ley y asumirá la Defensa de los derechos humanos de las campesinas y los campesinos que sean víctimas de estas intentonas de restauración del latifundio.

Se exige también la investigación a poderes regionales y municipales “porque sus policías también se han prestado para los desalojos.” Es el caso por ejemplo del Hato las Mercedes del municipio Pedraza (estado Barinas) donde alrededor de 450 familias que venían trabajando esas tierras desde 2011 con autorización del INTi, fueron víctimas de un violento desalojo el 7 de marzo de 2017. En otro contexto, también es el caso de la Comuna Minas de Buria, ubicada en el macizo de Nirgua (estado Yaracuy) donde 277 pequeños productores están judicializados y bajo amenaza de desalojo de las tierras en las cuales viven desde hace 50 años, acusados de ocupación ilícita aun teniendo la carta agraria del INTi. La Comuna ha denunciado reiteradamente que detrás de eso estarían en realidad intereses de explotación arenera y minera de la zona.

“Inclusive hay que investigar dentro del sector militar, porque la Guardia Nacional Bolivariana también se ha prestado para desalojar a las comunidades campesinas”. Se trae como ejemplo el caso del Hato Gavilán-La Chaqueta (estado Barinas) donde este 17 de abril, después de casi 80 días, las campesinas y campesinos pudieron regresar a las tierras de las cuales había sido desalojados violentamente. Al momento del desalojo tenían diez meses produciendo alimentos en el latifundio. “Ese hato está protegido por la GNB. ¿Qué tiene que hacer la GNB ahí? Porque hay intereses de autoría política o militar en esas tierras. De eso no se habla, pero hay que investigar, no puede haber impunidad.”

4. Combatir al paramilitarismo y sus financistas

“En muchos estados, los terratenientes nuevamente están utilizando a paramilitares y sicarios para hostigar y amenazar al campesinado, para que salga de las tierras” denuncian desde la Plataforma de Lucha Campesina. “Esa fue una modalidad que utilizaron durante los primeros cinco años de la Ley de Tierras; en esos años se dió la mayor cantidad de asesinados de campesinos”, que, recordamos, amontan a más de trescientos.

Pocos días antes del discurso del Presidente Maduro sobre la cuestión de los desalojos, por ejemplo, unas bandas armadas al servicio de terratenientes habían atacado al Consejo campesino Guasimal – Los Caribes, en la comunidad de las Bateitas, municipio Papelón del estado Portuguesa. “En el ataque quemaron una casa, un tractor y destruyeron sembradíos de los campesinos, que llevan ocho años ocupando y produciendo esas tierras”.

“El consejo campesino Guasimal Los Caribes se encuentra en un latifundio de 24.000 hectáres, llamado Hato Garzón y denunciado como tierra ociosa ante el INTi. Las 80 familias que desde hace 8 años hacen vida en él producen maíz, frijol, caraotas, plátano y yuca, además de realizar ganadería doble propósito (carne y leche). En todo este tiempo de lucha han venido recibiendo amenazas de grupos armados al servicio de Ali Torrealba quien dice ser el dueño de las tierras ociosas” relatan.

Combatir al paramilitarismo y sus financistas, los terratenientes, es entonces otra tarea urgente para el Estado venezolano. “Debe haber una respuesta por parte de las fuerzas de seguridad pero también a nivel político y jurídico, contra los terratenientes que los financian y los cobijan. Hay que recordar también que muchos terratenientes estuvieron involucrados en las guarimbas, y han quedado impunes”.

Es el caso, por ejemplo, de Julio “César Ronco” García, en Socopó (Barinas), quien puso a disposición de los grupos violentos una retroexcavadora para atacar y demoler edificaciones públicas. Éste además habría sacado «a plomo limpio» a campesinas y campesinos del Hato EL Diamante – Cajarito, tierras de la Nación que se le habrían asignado a través de favoritismos, según denunciado por funcionarios del mismo INTi.

“La impunidad es un elemento que contribuye a que los latifundistas sigan desarrollando la práctica paramilitar y la utilización de sicarios para hostigar, amenazar, desalojar y asesinar a las comunidades campesinas. Hay una deuda histórica del Estado con el movimiento campesino, por la justicia en los casos de los centenares de campesinos asesinados por el sicariado. Se han ayudado a unas veinte o treinta familias, pero no ha habido justicia aún”.

5. Fortalecer la producción campesina

Como ya comentado, la producción campesina es lo que mayormente está alimentando a las venezolanas y los venezolanos actualmente. Sin embargo, “casi todas las políticas de insumos son destinadas a las grandes asociaciones de productores. Actualmente no hay políticas adecuadas con respecto a financiamientos e insumos para la producción a los pequeños productores y campesinos pobres.”

En primer lugar, se tendrían que revisar los costos de los insumos agrícolas, y garantizar su entrega a los productores. “El tema de los insumos agrícolas es central para la producción, y su precio se ha disparado. Por ejemplo, la urea, que es un insumo que se produce en Venezuela y que pasó de 60.000 a 500.000 bolívares. Es un golpe al productor, a la producción nacional.”

“El Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI) tiene alrededor de 12 laboratorios a nivel nacional para la producción de bioinsumos. Todos los laboratorios están parados, entonces quien quiere producir de forma agroecológica no tiene insumos” dicen.

“Ya estamos a la mitad de abril, pronto empieza el ciclo de siembra y no hay insumos. A menos que el Estado o sectores del Gobierno estén priorizando trabajar con las grandes asociaciones de productores, y no con los pequeños, que son quienes están produciendo de verdad. ¿Qué va a pasar con sus familias y con la soberanía y seguridad alimentaria de Venezuela?”

En el actual contexto de guerra económica es imprescindible fortalecer la producción. “y para eso se necesita seguridad jurídica, financiamiento oportuno y acceso a los insumos para los pequeños productores. También es prioritario el acceso al uso de maquinarias y la viabilidad agrícola”.

Un tema importante es también el de la seguridad en la producción, frente a los robos de cosechas, maquinarias e implementos que se está generalizando. “Pareciera ser que parte de la guerra contra la Revolución es destruir la poca producción que hay en el campo y que ha permitido aliviar las consecuencias de la guerra económica. Lo que estamos comiendo – la yuca, el plátano, el frijol, la caraota, el maíz, la batata, el arroz, lo están produciendo campesinas y campesinos. Pero si te roban una motobomba, no tienes para regar. Si te roban un transformador, un tractor… eso lleva a detener la producción y se profundiza la guerra económica.”

[1] Así lo rememoró el mismo Comandante Chávez: “¿Saben ustedes lo que hicieron los representantes de la oligarquía terrateniente cuando se aprobó la ley y salió en Gaceta Oficial? Hicieron un acto público y rompieron la ley en acto público, delante de todo el país. Algún buen periodista venezolano dijo que un terrateniente que rompa la Ley de Tierras se puede comparar con un narcotraficante que rompa la Ley Antinarcóticos”. (Discurso del Foro Social Mundial de Porto Alegre, 26 de enero de 2003)

[2] La Plataforma de Lucha Campesina integra a diferentes consejos y cooperativas campesinas así como a pequeños productores y productoras de los estados: Aragua, Guárico, Cojedes, Barinas, Portuguesa, Mérida, Táchira, Trujillo, Lara, Yaracuy, Carabobo, Vargas y Zulia.

Agencia Prensa Rural by Alba TV


¿Quién nos alimentará? ¿La red campesina alimentaria o la cadena agroindustrial?

La red campesina alimentaria –productores en pequeña escala, frecuentemente unidades familiares de agricultores, pastores, cazadores, recolectores, pescadores o productores urbanos, muchas veces encabezados por mujeres– alimenta al 70% del mundo.

A pesar de la propaganda, la cadena agroindustrial de producción de alimentos desperdicia, es costosa, poco saludable y no alimenta a quienes más lo necesitan. Para sobrevivir al caos climático y la mala nutrición, los elaboradores de políticas deben apoyar las estrategias encabezadas por campesinos, como la agroecología.

Esta es la 1ª parte de la serie de videos del Grupo ETC “¿Quién nos alimentará?”.

Las partes 2, 3 y 4 aparecerán en mayo.

Para mayor información y detalles, recomendamos leer el libro de bolsillo ¿Quién nos alimentará?, disponible en castellano e inglés en http://www.etcgroup.org/whowillfeedus

Fuente: Grupo ETC


Un tribunal dictamina que la Fanta y el Sprite pueden ser “venenosos” para la salud

El Centinela

La decisión de la corte tiene lugar nueve años después de que un empresario decidiese exportar estos refrescos al Reino Unido, donde fueron destruidos por las autoridades por razones de salud pública.

Una jueza de una corte de la ciudad nigeriana de Lagos ha dictaminado que las bebidas Sprite y Fanta de la multinacional Coca-Cola Company podrían representar una amenaza para la salud pública del país.

Según explica la agencia Sahara Reporters, la sentencia establece que los niveles altos de ácido benzoico y los aditivos que contienen estos refrescos pueden resultar “venenosos” cuando se combinan con el ácido ascórbico, conocido popularmente como la vitamina C.

La jueza Adedayo Oyebanji ordenó que la Nigerian Bottling Company (NBC, por sus siglas en inglés), la empresa embotelladora de estas bebidas en el país, coloque en sus envases unas etiquetas con una advertencia que explique el peligro de su consumo junto con vitamina C.

La decisión de la corte es…

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Un dia histórico

Solidaridad Latinoamericana

Por Carmen Diniz*
LULALIVRE
Hoy, 7 de abril de 2018 vivimos en Brasil un triste día. Hoy un ex presidente , el presidente que miró a las personas más pobres, que quitó del hambre a más de 30 millones de personas, que hizo más universidades que el anterior presidente (un académico…), va ser detenido no por un crimen que tenga cometido, pero por tener hecho cosas por los esclavos y que así las clases adineradas  los miran…
Hoy es un día histórico para Brasil.
Hoy el poder judicial sale de la historia para entrar en las tinieblas, en el infierno de la desconfianza de los ciudadanos brasileños.
El poder judicial y los medios de comunicación pierden lo poco que tenian de respecto de todos.
No perdonan a Lula, no perdonan que un obrero llegue como llegó a Brasilia, que sea un líder, que le haga al pueblo descubrir su potencia, sus derechos.

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“Apoyar la huelga feminista por salud”

salud comunitaria

Texto de Patricia Escartín, medica de familia y comunitaria e integrante del Colectivo Silesia. El texto fue publicado el 15 de febrero en El Salto

“Hay días que creo que ya no puedo más”. Lo dice Pilar, al despedirse. Cuidadora de su padre, completamente dependiente. De su tía, “semi-válida”. De su marido, de sus hijos. Tres años estuvo sin apenas salir de casa, al cuidado de su madre, hasta que esta falleció.

“No, doctora, no me puede dar la baja, no tengo contrato. Ya aguanto”. Graciela trabaja como interna en un domicilio particular. Cuida, limpia, cocina, todo. Todo para mandar dinero para su casa, al otro lado del océano.

—¿No está el doctor hoy, que han dejado a las chicas?
—No, no nos ha dejado a las chicas. Hoy le atienden dos médicas. No se quejará… —médica sustituta y médica residente suspiran. Sonríen displicentes. Una más… Otra más…

“Ay…

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“Nanoplásticos. Megapeligro” – Libres de contaminantes hormonales

Associació Salut i Agroecologia (ASiA)

¿Aún sigues utilizando productos de higiene y cosméticos con nanoplásticos?

Mira porqué debes dejar de hacerlo.  Vídeo “Nanoplásticos. Megaproblemas“ Vídeo creado dentro del Proyecto Europeo ResponSEAble. Micro y nanoplásticos.-

Micro y nanoplásticos

Algunos cosméticos y productos de limpieza, como la pasta de dientes, las cremas exfoliantes, los protectores solares o la crema de afeitar tienen pequeños trozos de plástico entre sus ingredientes, los microplásticos.

El peligro de los microplásticos es cada vez más conocido gracias a los numerosos estudios científicos que acreditan los daños en ecosistemas y salud humana.

Más desconocidos son los efectos de los llamados nanoplásticos, trozos de plástico del tamaño de micras, tan diminutos que pueden penetrar las membranas de las células y alterar su estructura e incluso su función.

No sólo los cosméticos son fuente de microplásticos: la ropa, que hoy es mayoritariamente de plástico (como el  poliester) también libera microplásticos en cada lavado.

Problema…

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14 desafíos ante el asalto a la salud y a la soberanía alimentaria ligados al tema de las plantas medicinales

“El saber popular ha sido saqueado y secuestrado por los que tradicionalmente han robado nuestros recursos en el pasado y que ahora, en el presente, vulneran al ser social con las políticas neo-colonizadoras del capitalismo globalizante y excluyente más atroz; son asaltantes de la soberanía alimentaria y medicinal y su conducta se manifiesta en un mundo de patentes, multinacionales farmacéuticas, tratados desiguales, plaguicidas y el negocio de los organismos modificados genéticamente.”

Juan Almendares

 

Introducción

La historia de las plantas medicinales y alimentarias es inseparable de la vida de las comunidades indígenas, negras y campesinas, y ha estado ligada a una visión integral, cósmica y espiritual. Forma parte de las ceremonias y rituales de “los condenados de la tierra” desde el nacimiento, el desarrollo pleno, el sufrimiento y hasta la muerte.

Esa historia de dignidad ha sido violentada por quienes nos han dominado, han expropiado la cultura y han deformado la verdad. El saber popular ha sido saqueado y secuestrado por los que tradicionalmente han robado nuestros recursos en el pasado y que ahora, en el presente, vulneran al ser social con las políticas neo-colonizadoras del capitalismo globalizante y excluyente más atroz; son asaltantes de la soberanía alimentaria y medicinal y su conducta se manifiesta en un mundo de patentes, multinacionales farmacéuticas, tratados desiguales, plaguicidas y el negocio de los organismos modificados genéticamente, conocidos como “transgénicos”. Sus políticas empobrecen cada vez más a los campesinos, a los indígenas y a los trabajadores cuyos productos, sin embargo, alimentan a la humanidad.

Las consideraciones que se presentan en esta ponencia sobre las plantas medicinales están inmersas en el contexto de la soberanía alimentaria y medicinal; en consecuencia son holísticas e integrales y toman en cuenta esa relación dinámica y contradictoria que se desarrolla entre el conocimiento de una ciencia y técnica “sin conciencia” y una sabiduría popular e histórica con conciencia de liberación.

El primer desafío es el cuidado y defensa de la Madre Tierra

Esta concepción de amor se refleja al respetar la vida, la biodiversidad, la sanidad de las aguas, los aires, los suelos y los bosques en el marco de la interacción, la comunicación y el balance comunitario. Este principio es inherente a todas las formas de vida animal, vegetal y humana y al mismo tiempo, si se rompe ese balance, algunas especies mueren o desaparecen o se desarrolla un cúmulo de enfermedades. Por eso, los lugares más armónicos son aquellos que han mantenido el principio del balance sustentado por las sabias lecciones de los abuelos y las abuelas y por los movimientos de liberación de nuestros pueblos.

En tierra sana crecen plantas, animales y seres humanos sanos; por ello las tierras más cuidadas en el siglo XXI siguen siendo aquellas preservadas por los pueblos nativos o autóctonos. Sin embargo, esas tierras son las más ambicionadas por los intereses multinacionales articulados a los sectores poderosos y a los gobiernos opresores. Esto se refleja en la gran destrucción de los bosques por parte de las empresas madereras y mineras, la refinerías con desechos del petróleo y la agroindustria con las grandes plantaciones de monocultivos que destruyen la biodiversidad y producen monotonía; desaparece la diversidad y al final la tierra muere. De allí que los megaproyectos, incluyendo las represas hidroeléctricas, explotaciones mineras y petrolíferas; las políticas de la Organización Mundial del Comercio, el Plan Puebla Panamá, los Tratados de Libre Comercio y la proliferación de parques industriales o de maquilas; las plantaciones de monocultivos como el banano, caña de azúcar, palma africana, las plantaciones para biocombustibles y la industria camaronera destructora de los manglares figuren, junto con sus estrategias de enriquecimiento multinacional, entre las principales causas de la desaparición de todo tipo de plantas medicinales, de la riqueza genética y del patrimonio cultural.

En Honduras estos hechos se manifiestan con los desalojos violentos y despojos de la tierra en contra de indígenas, garifunas y campesinos, condenando con ello a los pueblos a la más terrible miseria. En innumerables ocasiones hemos dado nuestro testimonio médico acerca de la brutalidad policial y militar contra las manifestaciones de protesta del Consejo de Organizaciones Populares Indígenas (COPIN), y de las organizaciones chortíes, garífunas y campesinas. De manera heroica estos pueblos han resistido luchando contra el despojo de sus tierras, el divorcio de la vida comunitaria con las plantas, los animales y los seres humanos.

Hemos sido testigos de cómo en comunidades campesinas han sido demolidas sus casas con tractores y “bulldozers”; sus maizales y frijolares arrasados por los cuerpos policiales y militares y quemadas sus viviendas, tal como ha ocurrido en los campos banaeros (Tacamiche), La Paz, Las Limas y en Nuevo Despertar, en La Sabana en las proximidades del Lago de Yojoa. También hemos sido testigos y actuantes en la resistencia a la explotación minera en el Valle de Siria, en San Andrés; La Labor de Ocotepeque, Comayagua, Aramecina, Güinope, El Paraíso y otras. En igual forma, hemos sido parte de las denuncias del asesinato de campesinos y ecologistas defensores del bosque.

Se ha relatado esta historia de violencia contra nuestros pueblos porque también es una agresión a las plantas medicinales y el primer desafío es la defensa de la biodiversidad como parte de la salud integral. Sin tierra no hay vida, no hay dignidad, no hay cultura.

El segundo desafío es la salvación de las semillas

La preservación de las semillas de maíz, papa y fríjol o frijol ha servido para alimentar a gran parte de la humanidad. En igual forma, se hace necesario conservar las semillas de las plantas medicinales; existe un sinnúmero de plantas que tienen ambas funciones: ser nutrientes y ser sanadoras. Por otra parte, la ciencia moderna desconoce aun las propiedades de la mayoría de las semillas, hojas, y tallos de las hierbas llamadas “salvajes o silvestres”, quizás porque han resistido a través de los siglos las agresiones químicas.

Es necesario desarrollar la costumbre de compartir semillas entre las comunidades locales y también entre las comunidades hermanas de Meso América, América Latina, África y Asia; sería una forma de compartir la soberanía alimentaria entre las comunidades y de aprender a cómo preservarlas. Hay que organizar los bancos de semillas para conservar el tesoro genético que tenemos pero que ignoramos. Proceder por lo tanto a hacer un inventario de las semillas y plantas y educar a las poblaciones para que no participen en la extinción de las especies de animales (pájaros, murciélagos, monos, insectos) y la diversidad del bosque que mantiene la vida de las semillas. Sin embargo, los bancos de semillas debe ser componente de la seguridad por parte de las comunidades organizadas, porque los biopiratas multinacionales están, como depredadores, continuamente al acecho.

Contrastando con este espíritu, se encuentra la lógica del capital que se está apoderando de patentes no sólo de plantas medicinales sino de animales e incluso de caracterizaciones genéticas de los seres humanos. Resulta, por lo tanto, injusto que tengamos que importar semillas híbridas de plantas medicinales o bien de aquellas que crecen en climas y ambientes diferentes. Esto crea dependencia externa y empobrece a nuestros agricultores.

En el marco de la biotecnología y de la violación a la soberanía alimentaria se han desarrollado los transgénicos u organismos modificados genéticamente, que además de causar viejas y nuevas alergias y otras enfermedades, están alterando el futuro de las especies animales y de plantas de uso alimentario y sobre todo están ocasionando hambre y miseria entre los campesinos y grupos étnicos, ya que el costo de esta tecnología no está al alcance de los trabajadores de la tierra.

Como consecuencia directa de tratados comerciales sin equidad económica y social, se han presentado novedosos fenómenos de cuasi extinción cultural; tal es el caso de la tortilla de maíz, que siendo la base ancestral y milenaria de alimentación de nuestro continente mestizo, ahora no se encuentra a disposición de la gente más vulnerable por el acecho del hambre, por la simple razón de que no pueden comprar el caro maíz transgénico norteamericano; ello con el agravante de que el fenómeno ya se ha extendió a los otros países mesoamericanos, hacia el sur del continente.

El tercer desafío es el agua

El área mesoamericana es abundante en agua, dulce y salada; somos una zona de huracanes y tormentas tropicales, y sin embargo el agua ha dejado de ser libre en su intercambio con los seres vivientes. Los que menos tienen acceso al agua son los pobres, los desplazados. Las empresas no se apoderan de cualquier suelo, sino de las mejores tierras, o sea las que tienen agua disponible en abundancia para sus cultivos. Los países ricos dominantes cada vez disponen menos de agua dulce y siendo previsores y colonizadores, para tener un mejor control del vital líquido, han privatizado el agua en las naciones dominadas.

La falta de agua altera la biodiversidad, menoscaba la producción agrícola de las comunidades y vulnera el crecimiento y la reproducción de las plantas medicinales y alimentarias. Existen megaproyectos que encarcelan el agua en las llamadas represas, desplazando a pueblos enteros, despojándolos de su tierra y de su cultura. Desde luego, existe resistencia contra la construcción de represas tales como la de El Tigre, entre Honduras y El Salvador; y la de El Patuca II, en la zona nororiental de Honduras.

Cuando se mantiene la biodiversidad y el bosque y se preservan el suelo, las cuencas de los ríos y las micro cuencas, el agua respeta a la vida, porque ella es la vida misma. Los árboles amarran la tierra y aunque llueva torrencialmente o existan huracanes, los daños son menores; pero cuando se deforesta el bosque y se destruyen los manglares, se pierde la biodiversidad y por lo tanto se extinguen especies animales y vegetales.

Cuando el agua está encarcelada ya no está viva, está enferma y es lugar donde crecen los mosquitos que transmiten la malaria y el dengue. Otro caso corresponde al agua contaminada por plaguicidas; por residuos tóxicos y metales pesados de la industria minera. En esta agua no hay vida y en términos científicos estrictos ha dejado de ser agua, porque está muerta. El agua de un manantial con todas sus especies vivientes si no está contaminada podemos beberla y no nos hace daño.

En el caso de las plantas medicinales necesitamos agua sana porque si hidratamos las hierbas con agua encarcelada tenemos más bien plantas prisioneras por bacterias y hongos y por lo tanto enfermas, que también al consumirlas hacen daño a la salud. Por eso, en las “represas” las aguas están encarceladas y, tal como su nombre lo indica, han vuelto a ser “presas”. El agua libre y sana es fundamental en el crecimiento y preservación de las plantas medicinales.

El cuarto desafío es la conservación y protección de los suelos

El suelo está en contacto directo con el agua superficial y el aire atmosférico. Los humanos, al igual que las plantas, dependemos de esta íntima relación. Inmediatamente debajo del suelo, entre éste y el agua subterránea se encuentra un área que no está saturada de agua y que recibe el nombre de zona “vadosa”. El suelo es una mezcla compleja de fragmentos de rocas, residuos orgánicos que provienen de plantas y animales, agua y miles de millones de organismos vivientes, entre ellos bacterias, hongos, lombrices que remueven la tierra y otras especies. El suelo es responsable por el crecimiento de las plantas y el ciclo de los nutrientes transformados por los microbios.

Son cinco elementos los que forman el suelo: los minerales, los cambios climáticos, los organismos (plantas y microbios), la topografía y el curso del tiempo en el espacio.

La polución del suelo y la erosión son ocasionadas por la minería, los residuos tóxicos de otras industrias, los plaguicidas, los fertilizantes y la deforestación. A la erosión del suelo contribuyen las corrientes de agua y del viento.

Sin agua y sin microorganismos no es posible un suelo sano. Los plaguicidas, fertilizantes, residuos tóxicos y metales pesados de las industrias mineras asesinan a nuestros pequeños hermanos y hermanas las bacterias y lombrices, y por lo tanto las plantas no nacen, se mueren o se extinguen y esta misma situación es aplicable a las hierbas medicinales que deben crecer en suelos sanos o de lo contrario, pueden causar enfermedades.

Algunas plantas tienen la propiedad de acumular metales pesados, tales como el mercurio; una de ellas es el culantro o cilantro (Coriandrum sativum); por lo tanto hay que consumir culantro, pero a condición de que crezca en suelos sanos.

El quinto desafío es la protección de las especies animales y el bosque

Cuando ocurre la deforestación o la quema del bosque y la biomasa, uso de plaguicidas o se alteran los ciclos de vida de los animales o plantas, se producen serios trastornos en los ecosistemas y la biodiversidad ocasionando cambios climáticos en el micro o macro-clima con las consecuentes enfermedades infecciosas o parasitarias llamadas “emergentes”; o bien se ocasionan mutaciones y resistencias a los antibióticos, antiparasitarios y plaguicidas.

Ejemplo de esta situación es el caso de la enfermedad de Chagas, que afecta el corazón y el intestino grueso con el agrandamiento del colon (megacolon). La chinche picuda, chinche besucona o triatoma es un vector o sea que transporta el parásito Tripanosoma cruzi, agente de la enfermedad de Chagas. Esa chinche, al no encontrar alimento en la sangre de los pájaros, marsupiales y otros animales porque se ha deforestado el bosque, migra entonces a las casas de los campesinos o indígenas para succionar la sangre humana. Y cuando los humanos migran a su vez del campo a la ciudad, las chinches no encuentran sangre y la buscan en la sangre humana de las ciudades.

Cuando se produce el asesinato de aves o el secuestro de pájaros, éstos son debilitados, resultan menos resistentes a las enfermedades virales y transmiten enfermedades como la encefalitis que daña el cerebro. En igual forma, cuando son matadas las culebras, proliferan los ratones y estos son capaces de ser vectores de enfermedades como la leptospirosis y el Hanta Virus.

Esto nos enseña que el uso masivo de plaguicidas como el DDT y los órgano fosforados para controlar los vectores de la malaria y el dengue ha sido un fracaso a largo plazo. Además de ocasionar enormes gastos, han contaminado el ambiente y creado resistencia en los vectores. Por tanto, favorecer la biodiversidad y mantener un bosque sano y el agua libre, ayuda al control de estos agentes de enfermedades y a preservar las plantas medicinales.

El sexto desafío es el desarrollo de los cultivos orgánicos

Los cultivos orgánicos resultan fundamentales puesto que no se concibe que las plantas medicinales sean manejadas mediante plaguicidas y fertilizantes de origen industrial. Existen los cultivos orgánicos, mediante los cuales las propias plantas se comportan como plaguicidas naturales: ejemplos de ello son el ajo, el madreado y la cebolla.

Los plaguicidas de la industria química alteran profundamente la biodiversidad y son causa importante de resistencia, alterando los ecosistemas y causando dolencias e intoxicaciones agudas y crónicas. Estos productos químicos, al no ser producidos en nuestros países, contribuyen al aumento de la pobreza, la enfermedad y la dependencia económica y cultural

Lo importante es recordar que los plaguicidas no sólo matan las plagas, sino que afectan progresivamente al agricultor, a la familia y a la comunidad. En cambio, los cultivos orgánicos ayudan al proceso de reciclaje de la materia orgánica y en consecuencia al ahorro de la energía.

La creación de cooperativas populares de productos orgánicos es por ello un excelente paso para mejorar la alimentacion y la salud.

El séptimo desafío es la relación de las plantas medicinales y la energía

Todo cultivo de plantas medicinales debe estar en función del clima y la energía. Hay plantas que crecen en la sombra y otras que requieren mayor energía solar. Cualquier cultivo de plantas medicinales en forma intensiva o de monocultivo altera la biodiversidad y cuando esa especie no es nativa de la zona o es extraña puede afectar la existencia de otras plantas importantes para la salud.

Un ejemplo claro es la introducción de árboles de eucalipto, que tienen un crecimiento rápido y por lo tanto requieren mayores nutrientes y energía para su desarrollo afectando el desarrollo mismo de otras plantas. En Honduras hace una década se quiso derribar un millón de pinos y sembrar eucaliptos por parte de la empresa “Stone Container Corporation”, pero afortunadamente con el pueblo organizado nos opusimos a este diabólico proyecto.

El balance energético está relacionado con la economía política. Las emisiones de anhidrido carbónico, metano y óxido nitroso dependen mucho de la estrategia política de los gobiernos y del grado de sometimiento de los pueblos.

En Honduras, por las presiones de la industria automovilística internacional, no ha sido posible resucitar el sistema de ferrocarriles ni tampoco desarrollar el ciclismo como el más sano medio de locomoción y transporte.

El octavo desafío es el divorcio o articulación entre la sabiduría ancestral y el desarrollo científico y tecnológico de la medicina

El conocimiento ancestral ha sido negado y hasta rechazado por una visión colonialista y neocolonizadora de la medicina occidental. No obstante que las bases de farmacia y la farmacología descansan en las medicinas indígenas, ayurvédica, chinas y africanas. El conocimiento fundamental de la industria farmacéutica, tanto ortodoxa como homeopática, partió precisamente de las medicinas nativas de América Latina. Ejemplo de ello son los anti-maláricos como la quina con los incas de El Perú y las propiedades relajantes del curare con los indígenas de América del Sur que marcaron un hito en el desarrollo de la anestesia y por tanto de la cirugía. La quina misma fue inspiración para el surgimiento de la Homeopatía.

Todavía existen cazadores del conocimiento de las plantas nativas al servicio de multinacionales a través del control de patentes, del mercado y la propiedad intelectual. Es en extremo una rareza que sea reconocido el conocimiento de un sanador o sanadora de nuestros pueblos oprimidos; nunca es citada esta información en la literatura científica.

El reconocimiento de un medicamento por parte de la industria farmacéutica sólo es posible en aquellos países con una infraestructura multimillonaria. Esta producción no es posible en los países de escasa industrialización. El problema esencial es que la medicina se ha convertido en una mercancía en la que interesa más la ganancia en la venta de productos farmacéuticos de mezclas químicas que en el reestablecimiento de la salud.

Las inversiones económicas para producir un producto farmacéutico son elevadas y casi incompatibles para un mercado local. Cuando no puede o no conviene sintetizarse químicamente el producto con el principio activo, se requiere enormes cantidades de plantas y el desarrollo de monocultivos.

En el enfoque de la sabiduría ancestral la planta es algo sagrado; hay que pedirle permiso a la Madre Tierra para cortar parte de ella o su totalidad: la preparación es sencilla y de aprendizaje rápido y puede ser realizada sin una gran infraestructura. Existe una experiencia acumulada y milenaria acerca del uso de las plantas medicinales, las cuales efectivamente contribuyen en la curación de las enfermedades.

Nuestra posición no es negar o rechazar la sabiduría cultural y popular; por el contrario, sin idealizarla, hay que rescatarla para que nuestros pueblos se apropien de ella. Hay que crear las escuelas o universidades donde sean rescatados íntegramente estos conocimientos y sean parte del patrimonio cultural. Estos centros de educación destinados a la prevención y promoción de la salud bajo una visión ecológica y social, deben ser protegidos y estar bajo el control de las propias comunidades, tomando en cuenta los aspectos éticos de la vida para evitar que se apoderen aquellos grandes intereses que comercian con las medicinas.

No se puede negar el avance científico y tecnológico y es importante que los pueblos también aprendan este conocimiento y se articule la visión científica y técnica de la medicina con la sabiduría cultural. Lo fundamental es que las comunidades desarrollen conocimiento para resolver sus propios problemas de salud y que también puedan saber cuándo acudir a la medicina ortodoxa, porque ambos conocimientos, cuando están basados en la vida y en la ética, son necesarios.

El noveno desafío es cómo resistir o superar las relaciones de poder dominante sobre nuestros pueblos

En este sentido, la educación es fundamental y debe comenzar con los arriates o jardines de plantas medicinales y nutricionales sembrados en los patios de cada casa o en áreas colectivas comunitarias. Este acercamiento nos educa para proteger el ambiente y a vincularnos a nuestra cultura.

La resistencia es contra el despojo de las tierras, por la protección de la biodiversidad, las semillas, los bancos genéticos, el bosque y las fuentes de agua; y por respirar un aire sano. Pero también se trata de resistir ante las prebendas y sobornos de las multinacionales.

El saber es una forma de poder porque en este caso está ligado a la cultura y a la forma de resistir no sólo a la enfermedad, sino también en cómo las plantas medicinales y nutricionales nos dan fortaleza para vivir y ser libres y aprender que debemos vivir en una comunidad nacional e internacional unida contra la injusticia ambiental y el irrespeto a los derechos humanos.

El décimo desafío es entender que existe una estrecha relación entre las plantas medicinales y los alimentos

Por lo general toda planta alimenticia es medicinal. El consumo de estas hierbas también nos ayuda a mantener los ecosistemas de los intestinos y de las vías respiratorias. En este caso, el alimento también son los aromas de las flores, el bosque y el ambiente que respiramos; porque el olor es la introducción de sustancias en forma de moléculas gaseosas que entran en contacto no sólo con la piel, la nariz, el olfato sino también con el cerebro.

Si me alimento en forma sana conservo salud. El metabolismo es intercambio de energía y materia entre el ser vivo y la naturaleza; pero este intercambio es de formación y destrucción. Nosotros producimos desechos o más bien materia orgánica; así, en la orina tenemos la urea que es un fertilizante natural y en las heces materia que nutre el suelo. Un alto porcentaje del peso de las heces corresponde a su contenido en bacterias. Bien manejados, estos residuos contribuyen al reciclaje de materia y energía en el metabolismo de todos los seres vivos. No es para nada casual que en pueblos considerados “incultos” por parte del “occidente civilizado” el abono más efectivo para las tierras sea el de los desechos vacunos y caballares, para no mencionar el riquísimo abono producido por los desechos de los murciélagos.

Al comer, por lo tanto, se mantiene la biodiversidad del intestino. Por eso las lombrices huyen cuando se ingieren ciertos alimentos como ajo, orégano, semillas de ayote, papaya u hojitas de apazote. Mi experiencia como científico me ha enseñado que consumir estas plantas nos mantiene a salvo de las amebas y lombrices.

El undécimo desafío es reconocer y respetar el conocimiento, la sabiduría y la contribución de la mujer sobre las plantas medicinales y las diferentes terapias desde una perspectiva de género, vinculada a la movilización política de la conciencia por una sociedad justa en el marco de una transformación sustantiva del sistema opresor de nuestros pueblos.

El décimo segundo desafío

Es necesario implantar una política del Estado que proteja y contribuya al desarrollo del conocimiento popular y cultural, y permita la libertad de las comunidades, para que conforme a sus tradiciones y cultura puedan ejercer prácticas terapéuticas de bien común en correspondencia con los valores éticos comunitarios. En consecuencia, es imperativo que no se ejerza la persecución o estigmatización sobre sanadores(as), parteras, yerberos, sobadores; botánicos del pueblo y otros terapeutas; por el contrario, que este conocimiento sea considerado de manera permanente parte del patrimonio cultural. El acercamiento entre el tratamiento por plantas medicinales y la llamada medicina académica constituye uno de los mayores desafíos, tanto para las comunidades como para la visión ortodoxa occidental. Sin embargo, se vislumbran cambios de actitud y práctica de ciertos profesionales de la medicina que son cada vez más abiertos a la medicina alternativa; sin embargo, me refiero a aquellos que tienen bien claro un compromiso ético serio con la liberación de nuestros pueblos.

El décimo tercer desafío es la reflexión teórica y crítica, histórica y filosófica, cultural y científica sobre la salud

y enfermedad con un enfoque de totalidad social dinámica donde los individuos, familias y comunidades están enfermos o sanos no sólo bajo una concepción abstracta y universal de le enfermedad, sino que su estado y proceso mórbido es resultante del contexto social, político y económico donde se vive, la clase social, la injusticia ambiental, la negación de los derechos humanos al considerar la salud y la atención médica como una mercancía. Este desafío nos demanda la necesidad de plantearnos las discusiones colectivas, la participación y movilización social para lograr la transformación de la realidad que estrangula las esperanzas y secuestra los sueños de libertad en el planeta tierra.

El décimo cuarto desafío es el ético y espiritual, negado por la globalización neoliberal

La espiritualidad se manifiesta en el ideal de vivir en comunidad y hermandad entre los sujetos humanos y todos los demás seres vivientes. Es el sentido de amor y respeto a la vida planetaria. En consecuencia, el uso de las plantas medicinales no debe estar basado en un fin utilitario, sino en una ética de liberación articulada con la vida, el respeto al género, a los derechos humanos y a la dignidad de nuestros pueblos.

Por Juan Almendares – Médico dedicado a las causas populares en Honduras. Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Director ejecutivo del Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura y sus Familiares (CPTRT) , Director del Movimiento Madre Tierra Honduras, miembro de Amigos de la Tierra Internacional (ATI) y ex decano de la Facultad de Ciencias Médicas UNAH Honduras.

Fuente: En El Volcán

Publicado por M4


El lado altamente tóxico de la higiene femenina

Adoninas

(Brie) En promedio, una mujer usará 11,400 tampones durante 2,200 días a lo largo de su vida. Desafortunadamente, la mayoría de estas mujeres desconocen por completo los peligros de lo que contienen estos tampones.

La FDA ha colocado tampones en la categoría de ‘Dispositivos médicos’; lo que significa que los fabricantes no están obligados a cumplir con las mismas regulaciones para el uso químico que las industrias de alimentos, medicamentos o cosméticos. La mayoría de las pruebas se realizan internamente, por los propios fabricantes. Ni siquiera tienen que revelar completamente los ingredientes utilizados en la producción.

La mayoría de los tampones están hechos de algodón convencional, lo que significa que ha sido modificado genéticamente y es el cultivo más atacado con pesticidas hoy en día en este planeta: poliéster, rayón, potenciadores de la absorbencia, desodorantes sintéticos y fragancias artificiales. La mezcla de algodón / rayón tiene que estar…

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